Jeremías 8:20

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“Pasó la siega, terminó el verano, y nosotros no hemos sido salvos”.

Quiero que nos centremos en este versículo en concreto, vino a mi mente porque ya acabó la siega, ya va acabar el verano, y quizás algunas tengan que decir esta declaración: “Pasó…”

El contexto del versículo es cuando el pueblo de Israel pecó grandemente contra Dios, y Dios a través del profeta Jeremías le envía un mensaje. Vendrían unos pueblos enemigos del norte y se los llevarían cautivos a Babilonia, durante 70 años estarían allí. El pueblo no se lo creía, vivía muy bien y pensaban que nunca les vendría este castigo. Cuando llegó el ejército de Nabucodonosor, sitió la ciudad de Jerusalén durante dos años y no pudieron aguantar más. Por eso viene ese clamor de
Jeremías, “Pasó…”

El pueblo de Israel fue rebelde a la palabra de Dios, se le amonestaba una y otra vez, y no querían escuchar. Eran rebeldes. Habían abandonado a Dios y pecaban desenfrenadamente:

  • Jer. 5:2-3
  • Jer. 6:7-8; 16-17
  • Jer. 7:23-24
  • Jer. 9:4-6; 13-14

Hoy día podemos vernos reflejados en esta misma situación como creyentes o como no creyentes.

El tiempo va pasando, los días, las semanas, los meses, las estaciones, los años, y ¡tú no has sido salva!

Tú conoces el camino de la salvación, está en la Biblia, has oído de él en la iglesia, desde el púlpito, aquí en reuniones de mujeres, quizás a través de algún creyente, y sin embargo, lo has rechazado, “Pasó… ¡y no eres salva!”

El pueblo de Israel no tenía excusa delante de Dios por su pecado, se le dieron tantas oportunidades, Jeremías 9:7. Contigo pasará lo mismo, Dios te ha hablado tanto y de tantas maneras, y qué le vas a decir.

Dios les habló a ellos muchas veces a través de los profetas y a través de Jeremías. El Espíritu Santo te ha hablado muchas veces, te ha bendecido escuchando su Palabra, y sin embargo todavía no tienes a Cristo, ¡no eres salva! ¿Qué más se puede hacer por ti?

¿Te has preguntado alguna vez si serás salva algún día? Podrás pensar que no ha llegado el momento conveniente, pero ¿llegará? ¿cuándo? ¿habrá alguna estación que te convenga para que creas en Cristo? “¡Pasó …. Y tú no has sido salva!

El pueblo que vivía en Jerusalén pensaba que nunca llegaría el día del castigo, vivían muy cómodamente, pero cuando menos esperaban, ese día llegó, vino el ejército enemigo y se los llevó cautivos.

Imagina que mueres sin ser salva ¿qué será de ti? Serás castigada en el infierno, separada de los creyentes y de la gloria de Dios, ¿quiéres eso para ti? ¡Espero que no!

Sé sabia y busca la salvación. ¿Quién la tiene y te la puede dar? (Jer. 17:14; 24:7; 29:10-13); Dios hará un pacto nuevo con su pueblo y contigo (Jer. 31:33-34).

Busca Al Señor con todo tu corazón, arrepiéntete de tu pecado, humíllate ante Dios, que no pase otra estación sin que seas salva. “Pasó… y yo no he sido salva”.

Ahora, ahora y hoy es el día de la salvación, por lo tanto, no endurezcáis vuestros corazones, ¡cree y vive!

Que puedas decir: “¡Pasó la siega, terminó el verano, y yo si he sido salva”!

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