Gomer, la infiel

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“OSEAS 1-3”

Introducción:

Oseas tuvo su misión de profeta durante muchos años, durante el reinado de diferentes reyes. Debió de haber profetizado por más de 60 años.

El pueblo de Israel estaba dividido en las diez tribus de Israel en el norte y, la tribu de Judá en el sur. En pasajes como Oseas 4 y 7, se describe la situación tan terrible que estaba viviendo Israel espiritualmente hablando. Habían caído en todos los pecados que podemos imaginar, por eso Dios se enfada con ellos y después de muchas amonestaciones por
medio de sus profetas, al final los deja y permite que los Asirios tomen no solo la capital Samaria que estuvo sitiada 3 años, sino que se llevó cautivo a las 10 tribus y los dispersó.

Mensaje de Dios:

Oseas tuvo un mensaje directo de Dios y este mensaje seguro que no fue cosa fácil para Oseas. ¿Qué tenía que hacer? Tomar una mujer fornicaria.

¡Se le mandó que se casara con una prostituta! ¡Qué petición! Su vida iba a servir como una ilustración al pueblo, Dios quería que Oseas fuera un vivo ejemplo. Dios quería mostrar al pueblo cómo era su propia idolatría y rebelión contra Él.

El matrimonio de Oseas con Gomer:

En Oseas 1:3-9, aparece Gomer, la prostituta y la mujer que Oseas tomó. Tuvo que ser muy difícil para Oseas pero obedeció a Dios sin rechistar. A veces Dios nos hace pasar por circunstancias difíciles y ¿cómo reaccionamos? ¿aceptamos su voluntad o nos quejamos?

En cuanto a Gomer ella saldría ganando, quitándose de esa vida de prostitución y casándose con un hombre de Dios, un profeta, que la trataría con amor y respeto.

Tuvieron tres hijos:

  • Jezreel: ¿Por qué? Jezreel era el nombre del distrito donde estaba Samaria en la nación de Israel. Jezreel era el lugar donde Acab, el rey, robó la viña de Nabot y era el área donde Elías el profeta proclamó: “De Jezabel también ha hablado Jehová, diciendo: Los perros comerán a Jezabel en el muro de Jezreel” (1ª Reyes 21:23). En 2ª Reyes 10:11, se nos dice que Jehú mató a toda la familia de Acaz, a los príncipes y sacerdotes de Baal, pero él mismo se mantuvo en la idolatría y fue un rey malo ante los ojos de Dios. Dios por eso mandó a Oseas que llamase a su hijo Jezreel, para recordar a su pueblo de los crímenes y pecados de los cuales no se habían arrepentido.
  • La segunda hija la llamó Lo-Ruama: que significa, no compadecida. Nos ilustra que Dios ya no iba a compadecerse de Israel, su pueblo rebelde.
  • Gomer tuvo otro hijo Lo?ammi, que significa “no pueblo mío”. Por generaciones el pueblo de Israel había abandonado a Dios, y ahora era Dios quien los abandonaba.

La fidelidad de Dios:

Oseas 1:10-2:1, aquí vemos que aunque Dios iba a abandonar y a juzgar a su pueblo, no los abandonaría completamente. Aquí Dios promete que un día serían restaurados, multiplicados y bendecidos. En un futuro Israel y
Judá estarán unidos. También quitándole el prefijo a los nombre de los hijos de Gomer Ruama y Ammi, tenemos “pueblo mío” y “compadecida”.

Tu madre la adultera:

Leer Oseas 2:2-13. Dios habla a Oseas diciéndole que su madre, la nación de Israel, es como su esposa. Es una adultera contra su marido. Gomer se fue de casa en busca de otros hombres. Dejó a su esposo buscando los placeres y beneficios que sus amantes le daban. ¿Cómo se sentiría Oseas? Humillado, avergonzado y triste. Sería terrible para él.

Pero así es como se siente Dios cuando su pueblo, sus hijos le dejan y van en busca de placeres, riquezas, etc.

Pero Dios a su vez hace que nuestras riquezas y placeres sean temporales y que no nos satisfagan. Es como la historia del hijo pródigo en Lucas 15.

Dios nos llama a que nos volvamos a Él. Dios trajo juicio y castigo sobre la idólatra e inmoral Israel, pero sabía que Israel tarde o temprano volvería a Él, cuando se diera cuenta que todo lo bueno viene de Dios.

El gran amor de Dios por su pueblo:

Leer Oseas 2:14-23. Estos versículos son preciosos porque nos muestran que Dios a pesar del castigo a su pueblo por adulterio espiritual y rebeldía contra Él, Dios nos ama tanto y es fiel a sus promesas que los hará volver de nuevo. Los restaurará a Él, y será su esposo para siempre v.19 y tendrá misericordia de ellos.

Estos versículos son como un poema de amor entre un esposo y su esposa. De igual manera le ocurrió a Oseas con su esposa gomer. Le abandonó, adulteró y sin embargo Oseas la amaba y quería que ella regresara al hogar.

Comprada por precio:

Leer Oseas 3:1-5. Gomer ya no solo estaba en la prostitución, sino que estaba en condición de esclava, sin libertad, humillada y vejada. Pero el amor de Oseas era mucho más grande de lo que ella podía esperar. Fue a buscarla, aun sin merecerlo por su parte, para traerla de nuevo a casa.

Pero esta vez Oseas tuvo que pagar un precio por ella, era una esclava. Dios tuvo que hacer lo mismo con nosotras. Estábamos apartadas de él viviendo en nuestros pecados e idolatrías y Cristo pagó con su sangre en la cruz nuestro precio. Nos compró, nos redimió para llevarnos a Él y a su reino, al hogar celestial (1ª Corintios 6:20; 1ª Pedro 1:18-19)
Oseas pidió fidelidad a Gomer v.3 y Dios nos pide fidelidad y santidad.

Conclusión:

Dios te llama a ser su hija si todavía no lo eres Romanos 9:23-26. Jesús ya pagó el precio de tu rescate, no tienen que hacer nada solo creer y aceptar ese rescate por ti.

Y si eres ya hija de Dios, no adulteres, no seas rebelde y sujétate a tu marido, el Señor, el que te compró y se fiel hasta la muerte.

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