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2 Crónicas 29:16

2 CRONICAS 29 16Y entrando los sacerdotes dentro de la casa de Jehová para limpiarla, sacaron toda la inmundicia que hallaron en el templo de Jehová, al atrio de la casa de Jehová; y de allí los levitas la llevaron fuera al torrente de Cedrón.

Mi primera reacción al leer estos versículos (v.15-16) es de sorpresa. ¿Cómo es posible que la casa de Dios, tu casa, estuviera sucia? ¿Cómo se llegó a tal situación que el templo de Dios debía de ser limpiado? Si allí se mostró de tal manera tu gloria que no se podía entrar (5:14), si allí respondiste de tal manera a la oración de Salomón que consumiste al instante todo el holocausto (7:1-2) y eso fue delante de todos. Si allí estaba el arca, si hacia allí se dirigían las oraciones, si…

Pero entonces he recordado que somos, que soy dado a olvidar a pesar de grandes promesas, que tiendo a mirar a otro lado aun cuando tú eres lo más hermoso y puro y que también me atraen pobres comidas, aun cuando la tuya es dulce como la miel. ¡Cómo no va a hacer que mi pobre corazón pecador abandone tu casa y deje que la desidia acumule inmundicia!

Señor, ayúdame a santificarme hoy y mañana y cada día para que así pueda limpiar esta pobre casa tuya que es mi persona (1 Cor. 3:16) y tu iglesia (Ef. 2:21). Que pueda llevar lejos, muy lejos todo lo sucio, todo lo mundano, todo lo que estorbe y así a la vez servirte y quemarte incienso, alzar olor que te agrade. Entonces sí, no habrá temor al ardor de tu ira (v.10).

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