SALMOS 3 5Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque Jehová me sustentaba

Bendito es el sueño reparador. Puedo levantarme en esta mañana y comenzar con fuerza mi jornada. Qué diferencia cuando mi cuerpo no puede dormir, descansar y recuperar fuerzas. Entonces el día me parece más largo y duro, aunque sean las mismas tareas.

No puedo prevenir las debilidades de mi cuerpo o evitar los ruidos de la calle, o calmar los pensamientos que revolotean en mi mente, pero sí sé que al descansar en ti, Señor, tú me sustentas.

Bendito seas tú, Señor, porque me permites acostarme y dormir con mi alma segura, pues ya no está en manos de criatura alguna, sino en las tuyas. Gracias porque ya no me acechan enemigos invisibles, ni me pesan las consecuencias de mi pecado. Gracias porque me permites acostarme con esperanza, seguro, y despertarme con fuerzas renovadas. Tú eres, Señor, el que en tu misericordia me sustenta durante la noche y durante el día.

Ya que me has dado nuevas fuerzas, y me ofreces nuevas oportunidades, te pido Señor que me ayudes a obrar bien, administrar bien cada hora, a pensar cada palabra, a ejercer bien mis dones y a darte a ti toda la gloria.

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