JOEL 2 13Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Yahveh vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.

¿Rasgar el corazón? ¿Cómo se hace? Quiero entender y aprender a hacerlo, no ya por mí, sino por otros, pues mi corazón fue roto y hecho nuevo por ti hace ya cerca de cuarenta años. Yo nada pude hacer, tú lo hiciste todo.

Señor, veo a mi alrededor gente que se lamenta, se duele de su pecado y situación espiritual, pero solo llegan a rasgar su ropa, a mostrar dolor externo, a querer cambiar de hábito. No sé si es de forma sincera o aparente y superficial, pero sí sé, porque lo dice tu palabra, que no es suficiente, que deben llegar al corazón.

¿Cómo puedo mostrarles que necesitan convertirse, nacer de nuevo, que necesitan un nuevo corazón, que sus ritos, rezos, intenciones no bastan, por muy sinceros que sean?

Tengo que hablar de tu justicia, de tu ira por el pecado, pero también de tu misericordia que es sin medida. Tengo que hablar, por tanto, de tu Hijo Jesús, donde manifiestas esa ira y castigo por el pecado y tu amor y misericordia por el pecador.

Pero, ¿cómo hacerlo si no ven y no entienden? Ellos necesitan de tu Espíritu y yo también, ellos para oír y entender, yo para hablarles y que entiendan. Te pido ahora que derrames entonces sobre nosotros a tu Espíritu (v.28)

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