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Cinco beneficios sociales y culturales producidos por la Reforma Protestante

nuestras series¿Qué fue exactamente la Reforma protestante?1 La Reforma fue el movimiento iniciado por el monje Martin Lutero en el siglo XVI que quiso en sus orígenes purificar las doctrinas y prácticas católico-romanas y, que finalmente, llevó a un cisma religioso y a que un gran número de creyentes se separase de dicha iglesia. Este movimiento dio origen al nacimiento de las iglesias protestantes; también conocidas comúnmente en la actualidad como «evangélicas».

La Reforma fue una revolución cultural y social
La Reforma fue algo más que un movimiento religioso; fue una revolución cultural y social que se extendió como la pólvora por todo el continente europeo y sacudió las rancias estructuras del poder religioso y político, trayendo una brisa fresca de libertad de conciencia y acceso a la Palabra de Dios que por aquel entonces estaba encadenada por la Iglesia romana. Para entender mejor este acontecimiento y la catarata de sucesos que provocó, debemos viajar hasta los albores del Renacimiento en la Europa posmedieval.

La corrupción de la Iglesia católica
Por aquel entonces, el continente europeo había sido arrasado reiteradamente por plagas y epidemias atroces; los asesinatos y guerras territoriales eran permanentes y creaban una gran incertidumbre y, por si esto fuera poco, el sistema feudal castigaba y empobrecía a las clases más humildes. En medio de toda esta caótica situación, los ojos de los más desfavorecidos se dirigían hacia la Iglesia; aquella a la que se le había confiado el mensaje de las buenas noticias y encargado el cuidado de las viudas y los huérfanos. Pero cuando estos posaban su mirada en la Iglesia católica, lo que encontraban era un océano de corrupción colmado con una insaciable ansia de poder, riquezas y lujos desmedidos, junto con una gran inmoralidad sexual, despotismo clerical, y una total ausencia de piedad y autoridad moral.

venda de indulgc3aancias1La venta de indulgencias
La gota que colmó el vaso de este oscuro cóctel de ambiciones desmedidas fue la venta de indulgencias. Esta práctica abusiva ofrecía —entre otras cosas— el perdón de los pecados pasados, presentes y futuros a cambio de comprar una bula papal. Harto de las injusticias cometidas delante de sus propias narices, Lutero elaboró una lista de 95 declaraciones bíblicas que contrariaban y refutaban dicha venta de indulgencias. Este fraile agustino nunca imaginó el colosal impacto que produciría el sencillo acto de clavar sus tesis en las puertas de la Iglesia del Castillo en Wittenberg (las puertas de las catedrales eran, por así decirlo, los tablones de anuncios de la época). Y esa pequeña llama se convirtió en un fuego feroz que se propagó por todo el continente y cambió radicalmente la sociedad y estamentos europeos.

La cautividad babilónica de la Iglesia
Uno de los varios libros que escribió Lutero —La cautividad Babilónica de la Iglesia (1520)— describe la situación de la Iglesia del siglo XVI. Lutero usa la triste historia de cuando Jerusalén fue destruida y el pueblo de Israel fue llevado cautivo a Babilonia, y la aplica a Roma. En su opinión, la Iglesia romana era una moderna Babilonia que había tomado prisionero el evangelio de la salvación y lo mantenía cautivo y alejado del pueblo.

La figura central de la Reforma fue el Dios de Lutero
Es conveniente aclarar que la figura central de la Reforma no fue Lutero —por mucho que honremos y apreciemos su memoria—, sino el Dios de Lutero. El ser divino de las Escrituras es a la misma vez el Dios del tiempo y de la historia. Martin Lutero fue un gran hombre, pero su carácter no estuvo libre de dudas, inseguridades o fuertes depresiones. Sin embargo, fue un hombre valiente que en manos del Dios del cielo y de la tierra se convirtió en una poderosa herramienta que alumbró en medio de la oscuridad y marcó el camino para una sociedad mejor, más equitativa y más libre.

Beneficios y libertades que no existían en el siglo XVI
Habiendo preparado el terreno con esta pequeña introducción a la Reforma, vamos a considerar brevemente cinco de los beneficios y libertades estimulados por la acción y el pensamiento reformado. Estos beneficios y libertades forman parte de la sociedad moderna occidental y a veces los tomamos como algo que siempre ha estado ahí, pero la realidad es muy diferente y ninguno de ellos existía en aquel tiempo y fecha.

1) La lucha contra el analfabetismo
43 06 07 Thema links aEn el siglo XVI no había derecho a la educación y la gran mayoría de la población permanecía analfabeta y alejada de la cultura en general. Solo los nobles —o aquellos que tenían dinero o un mecenas— podían acceder a algún tipo de formación escolar. Lutero creía en el poder de la palabra impresa y por ello se dedicó a la ardua y laboriosa tarea de traducir la Biblia directamente desde sus idiomas originales al vernáculo; el idioma del pueblo. Recordemos que hasta entonces, las Escrituras eran comúnmente leídas en latín y solo tenían acceso a ellas el clero y ciertos sectores de la nobleza.

Con la inestimable ayuda de la recién inventada imprenta, la literatura impresa pronto comenzó a estar al alcance de los sectores sociales más desfavorecidos y dejó de ser un privilegio exclusivo de la aristocracia. De esta manera, las Escrituras se convirtieron en la llamada Pedagogía de la Reforma. En la actualidad, la traducción de la Biblia a la lengua germana hecha por Martin Lutero es considerada fundación y origen del idioma alemán moderno.

Nuestra patria también tuvo su propio Lutero en la persona de Casiodoro de Reina, escritor, teólogo, traductor y autor de la primera traducción completa de la Biblia al idioma castellano en el año 1569. Esta copia de las Escrituras —llamada Biblia del Oso por la ilustración en su portada de un oso intentando alcanzar un panal de miel colgado de un árbol— fue años más tarde ligeramente revisada por su discípulo Cipriano de Valera, produciendo así la actualmente famosa y reconocida Biblia de Reina-Valera; la Biblia más vendida del mundo en idioma español. Justo es reconocer aquí que esta traducción de las Escrituras está considerada al mismísimo nivel de la novela cervantina Don Quijote de la Mancha en cuanto a la influencia y repercusión que tuvo en nuestro idioma castellano actual.

2) El bienestar social
La Reforma entendió que el mandamiento del Señor Jesucristo de amar «a tu prójimo como a uno mismo» (Mt. 22:39) significaba cuidar del bienestar de sus conciudadanos sin considerar su origen o condición social. Lutero se opuso a la acumulación desmesurada de riquezas y a la excesiva usura de los poderosos. Así mismo, con su innovador concepto de proveer un fondo de ayuda social para aquellos que no tenían trabajo o no podían trabajar, sentó las bases para lo que hoy conocemos como la ayuda y fondos sociales.

El número de evangélicos que fundaron hospitales, colegios y orfanatos es colosal. Entre los ejemplos más famosos de protestantes que aportaron su grano de arena al bienestar social de su prójimo, tenemos el de Henry Dunant (1828-1910), suizo de nacimiento y activista social por vocación. Dunant fue el fundador de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, instituciones humanitarias ideadas para proteger la vida humana y ofrecer alivio en medio del sufrimiento físico. En 1901, Henry Dunant recibió el Premio Nobel de la Paz por fundar ambos movimientos internacionales y por impulsar la Convención de Ginebra.

¿Y qué decir del movimiento misionero donde miles de evangélicos dejaron de lado —y continúan haciéndolo— la comodidad de sus lenguas y culturas y marcharon al otro lado del mundo para ayudar al prójimo y compartir las buenas noticias de la salvación solo por fe en Cristo Jesús? Nos faltaría tiempo y espacio para citarlos a todos, ¿pero cómo no recordar a William Carey (1761-1834), misionero protestante en India? Carey —conocido como «el padre de las misiones modernas»— fundó varias universidades en India, tradujo la Biblia a diferentes idiomas locales y luchó por la abolición del ritual Satí (donde la mujer era inmolada junto con su recién fallecido marido).

atención al cliente bienestar socialJames Hudson Taylor (1832–1905), misionero británico en China, fundador de la China Inland Mission —en la actualidad la OMF Internacional— que envió más de 800 misioneros al país y construyó más de 125 escuelas gratuitas. Taylor adoptó como suyas las costumbres y maneras chinas, aprendió diferentes dialectos y lenguas chinas, y tradujo el Nuevo Testamento a uno de esos dialectos. Este misionero viajó 11 veces a China, donde permaneció un total de 51 años y fue finalmente enterrado en 1834.

George Müller (1805-1898), también evangélico y hombre de una profunda fe, levantó de la nada un orfanato en Bristol-Inglaterra donde cobijó y alimentó a más de 10.000 huérfanos a lo largo de su vida. Así mismo, fundó 117 escuelas donde se ofreció educación cristiana a más de 120.000 niños, la mayoría también huérfanos. Su confianza en Dios nunca flaqueó y su obra causó un enorme impacto en la Inglaterra victoriana.

España no fue indiferente a esta influencia y tenemos como caso más temprano el del pastor evangélico William Harris Rule que estableció en Cádiz en 1812 la primera escuela gratuita protestante. Curiosamente, el hecho de que los protestantes abrieran escuelas gratuitas provocó que la Iglesia católica quisiera contrarrestar esta influencia abriendo ellos mismos sus propios colegios. De esta manera, la educación gratuita fue impulsada y resultó en un formidable beneficio para la sociedad española.

Más recientemente, y en nuestra propia comunidad manchega, tenemos el caso del querido don Percy Buffard (1884-1958), fundador de la Misión Evangélica Española y de la Iglesia Evangélica de Valdepeñas, cuyo aniversario número 100 hemos celebrado la semana pasada. Damos gracias a Dios por todos los hombre y mujeres valientes que han venido —y siguen viniendo— para dar su vida por la extensión del evangelio en nuestra tierra.

3) La dignificación de la raza y las culturas
La Biblia declara que no existen diferentes razas humanas, sino una sola raza: la humana. Todos los hombre y mujeres comparten un mismo origen y deben ser considerados miembros de la misma familia. Es cierto que nuestro mundo está constituido por diferentes naciones, tribus, pueblos y lenguas (Ap. 7:9), pero formamos una sola unidad racial. Así que la Reforma puso un gran énfasis en el hecho de que todo ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y, por tanto, se nos ha conferido una alta dignidad y valor (Gn. 1:27).

Aún más, Dios usó y dignificó las variadas culturas y lenguas que rodeaban el Imperio romano del siglo primero para difundir el mensaje de la salvación. Entre dichas culturas se encontraban la latina, griega, judía, caldea, siria, persa, egipcia, africana, asiática, árabe, etc. (cf. Hch. 2). El cristianismo ofrece la cruz de Cristo a todas las personas y etnias de la tierra sin distinción alguna. El cuarto Evangelio afirma que «de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree, no se pierda mas tenga vida eterna» (Jn. 3:16). Los protestantes declaramos y defendemos que todas las barreras culturales y antropológicas han sido derribadas por la obra del Señor Jesús, tal y como el apóstol Pablo afirma. Todos aquellos que han sido revestidos de Cristo están unidos a él y transcienden las antiguas categorías de «judío o griego, esclavo o libre, varón o mujer» (Gá. 3:27-28).

Asimismo, el siglo XX acoge la figura de un pastor bautista americano llamado Michael King, que después de un viaje a Alemania e inspirado por la figura de Martin Lutero, cambió su nombre — y el de su hijo— por el de Martin Luther. De tal manera, que Martin Luther King Jr. se convirtió en una de las figuras más sobresalientes y queridas de la historia estadounidense. Este hombre — también pastor evangélico él mismo— fue un precursor de los derechos civiles desde muy joven y abogó por el fin de la segregación social, la discriminación racial, el derecho al voto y otros derechos civiles a través de medios no violentos. Recibió el Premio Nobel de la Paz en 1964, pero sus días terminaron trágicamente cuando fue asesinado cuatro años después en el balcón de un motel en Memphis.

4) La abolición de la esclavitud
La dignificación del ser humano —independientemente de su sexo, raza, orientación política o religión— también es una consecuencia de la teología reformada y su cosmovisión de una humanidad formada a semejanza de su Creador. Juan Calvino —el segundo gran reformador y sucesor ideológico de Lutero— condena categóricamente en su sermón sobre Efesios 6:5-9 la esclavitud y declara inconcebible que el ser humano sea humillado a tal condición, pero que estos son los frutos del pecado y de la desobediencia humana.

abolicion de la esclavitudYa en el siglo XVII, encontramos los cuáqueros protestantes —también conocidos como la Sociedad Religiosa de los Amigos— que fueron grandes activistas sociales, famosos por sus campañas contra el comercio de esclavos y a favor de los derechos de las mujeres, los presos o los homosexuales.

Figura sobresaliente en la historia de la abolición esclavista es la del diputado inglés del siglo 18-19 William Wilberforce (1759-1833). Este ilustre evangélico —gran defensor de las mejoras morales, sociales y educacionales de su época— dedicó todas sus energías y recursos a la abolición de la esclavitud. Dicho logro fue alcanzado en 1833, cuando se aprobó el acta que otorgaba la libertad a todos los esclavos en el Imperio Británico. Wilberforce tuvo el privilegio de ver su sueño hecho realidad tres días antes de morir.

Tiempo nos faltaría para hablar de personajes como José María Blanco White, Luis Usoz del Río, o Julio Vizcarrondo (fundador de la Sociedad Abolicionista Española), creyentes que desde España abogaron por la dignidad y libertad del ser humano.

Muy a nuestro pesar, no todas las formas de esclavitud han sido completamente eliminadas de nuestra sociedad —se calcula que 27 millones de personas alrededor del mundo sufren esta plaga— y hoy en día se manifiesta a través de la prostitución, la explotación laboral y la explotación infantil. Los protestantes españoles no somos indiferentes a esta realidad y el pasado 14 de octubre del 2017 celebramos en Ciudad Real —y en defensa de estos colectivos tan desfavorecidos— la marcha Caminando por la libertad, bajo el lema: «La esclavitud sigue existiendo».

5) El cuidado medioambiental
Los reformadores recordaron que el ser humano ha sido colocado en este mundo como mayordomo y regidor del medioambiente y de sus recursos naturales. El mar y la montaña, los árboles y las flores, los pájaros y los ciervos, todo, absolutamente todo, ha sido creado por Dios y confiado en nuestras manos como un préstamo. Y un préstamo, por definición, es algo que debe cuidarse y protegerse hasta el momento en el que se devuelva. Adán y Eva —nuestros padres originales— recibieron el mandato de «cultivar y guardar la tierra» (Gn. 2:15). Este mandamiento encapsulaba en sí mismo la prolongación de la divina actividad creadora y protectora. Emulando a su Creador, el ser humano debe usar responsablemente los recursos que han sido confiados en su mano y proteger la naturaleza como legado de las futuras generaciones. El creyente reconoce que esta responsabilidad no solo recae en las autoridades y gobernantes, sino también en él mismo. De forma que ya sea como consumidor o como empresario, todo hijo de Dios tiene el deber de cuidar y proteger el ecosistema global. También damos la gloria solo a Dios cuando le obedecemos y cuidamos de su creación.

La Reforma Protestante se opuso al materialismo y la ostentación de la Iglesia de su época, promulgando la vuelta a una vida sencilla y austera, donde cada individuo asumiera su responsabilidad con respecto a su entorno. Martín Lutero afirmó que «aun si supiera que el mundo se fuera a terminar mañana, yo hoy plantaría mi manzano».

Es cierto que la propia naturaleza no es lo que era en el plan original de Dios ya que esta fue arrastrada por la desobediencia y rebeldía del ser humano. El propio apóstol Pablo, sabiendo que esta tierra está bajo el castigo divino, compara este mundo con una mujer sufriendo dolores de parto (Ro. 8:19-23). Pero ese no es el final de esta historia porque nuestro Dios y Señor ha prometido —y él no puede mentir— que un día no muy lejano rescatará y redimirá nuestro planeta y con él, el propio universo, creando unos nuevos y perfectos cielos y tierra donde el mal y el pecado serán completa y permanentemente aniquilados en todas sus facetas y formas. El cristiano verdadero anhela la llegada de esa promesa, porque junto con la renovación de la creación y de su propio cuerpo corrupto —que será transformado y revestido de inmortalidad— regresará el Rey de reyes y Señor de la Reforma, la historia y el tiempo para establecer su Reino sempiterno y majestuoso donde ya no habrá más lágrimas o dolor (cf. 1 Co. 15 y Ap. 21). Mientras tanto y hasta entonces, que Dios mismo nos ayude y prepare para que mientras esperamos el cumplimiento de su promesa, vivamos vidas entregadas y dignas de nuestro llamado evangélico y protestante. Ahora y siempre: ¡Solo a Dios la gloria!

Xavi P. Patiño
www.facebook.com/xavi.perez.patino

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