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Tú vales mucho para Dios

HIJA DE DIOSOs animo a leer Lucas 13:10-17 antes de empezar.

(Hay otras versiones que en versículo 16 dice “esta mujer vale mucho más que un buey o un asno, porque es descendiente de Abraham”)

No sé si soléis escuchar el programa evangélico de los domingos por la mañana en la 2 pero siempre terminan igual: “Y recuerda, tú vales mucho para Dios.” Creo que a muchas de nosotras nos ha pasado que nos hemos sentido poco valiosas, poco queridas, inseguras…y sobretodo en esos días que estamos más «chof» o cuando nos comparamos con otras (cosa que no deberíamos hacer). 

Hay una mujer en la biblia que también se sintió insegura, Eva. Ella fue creada en total perfección, era la única mujer en el mundo entero (y por lo tanto era Miss Universo). Puede parecer poco creíble entonces que Eva se sintiera insegura pero el enemigo la tienta: “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.” (Gen. 3: 4-5).

“Serás como Dios”, lo que el realmente estaba diciendo es: “Tú no eres suficiente. Tú necesitas ser más, Eva y necesitas buscar una manera de alcanzarlo.” La trampa funcionó, Eva estaba desesperada por calmar esa inseguridad y mordió la fruta prohibida de aquel árbol. 

Si le pasó a ella, puede pasarnos a nosotras, y seguro que nos ha pasado. El enemigo puede hacer que nos concentremos en todas esas cosas que nos faltan, que nos fijemos en lo que tienen otras y que nos sintamos insuficientes e inseguras.

No podemos hacer mucho esos días que nos sentimos más hinchadas, esos días en los que nos sale un grano horrible en la cara o en los que el pelo nos de asco y nos tengamos que hacer un moño… pero incluso en esos días no deberíamos sentirnos inseguras porque valemos mucho para Dios. Dios nos ama recién levantadas, despeinadas, con granos, con mocos en la cara y con olor a sudor. Y nos ama porque Él no mira nuestro exterior

“Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.” (1 P. 3:3-4).

Tu valor no está en la opinión de los demás, no está en los números de la talla de tu pantalón, tu valor no está en tus éxitos, en los seguidores que tengas en Instagram, tu valor no está en tus notas del «insti» o de la «uni». Tu valor sobrepasa todo lo terrenal. Tu valor está en Dios. Tu mucho valor te lo da Dios.

TU VALESÉl no te va dejando indirectas, no te dice piropos por la calle, no te manda WhatsApp, no te manda detallitos para que vayas adivinando lo que eres para Él… Lo que Dios te muestra desde el Génesis al Apocalipsis, lo que te enseña toda la Palabra, es su profundo y eterno amor hacia ti. Dios te muestra que tú eres amada grandemente y eres de gran valor para Él. (Jeremías 31:3)

Primero, porque Él te creó, las manos de Dios te formaron. Y además te creó a su imagen y semejanza, llevas la imagen de Dios (Gen.1:27) y segundo, porque fuiste comprada por un precio (1Cor.6:20) Dios sabía que valía la pena morir por ti, Dios sabía que merecías a alguien que diera la vida por ti. 

Así que, cuando la inseguridad toque tu puerta y la voz de tu cabeza grite, “¡Tú no eres suficiente!” Grítate a ti misma: “Yo valgo mucho para Dios. ¡Yo soy hija de Dios!”

Eres preciosa, eres un diamante, eres única, eres una creación hecha con las manos de Dios, vales más de lo crees. No finjas ser quien eres, no quieras ser lo que no eres y tampoco te infravalores. Si eres creyente recuerda que ¡eres la hija del Rey de Reyes! Sé eso 100%. No olvides nunca el valor y el amor que Dios te dio y demostró en esa cruz. No olvides que TÚ VALES MUCHO PARA DIOS.