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María la bienaventurada II

madreIntroducción.

En el último estudio estuvimos viendo la persona de María en la Biblia, específicamente todo lo que la Biblia enseña de ella antes del nacimiento de Jesús. Vimos como en el Antiguo Testamento ya estaba profetizado acerca de ella y se cumplió todo conforme las profecías señalaban.

En este segundo estudio de la persona de María quiero que nos centremos en todos los pasajes bíblicos que hablan de ella en el nacimiento y después del nacimiento de Jesús. Por último, como ya os dije anteriormente, haremos un estudio de lo que la Iglesia Católica piensa y cree sobre María, para poder entender y responder mejor a los que nos pregunten. Que lo hagamos siempre con un espíritu humilde y de fidelidad a las Escrituras, que son nuestras normas de fe.

Mateo 1:18-25: José se entera.

José se entera que María está embarazada y se siente engañado y traicionado, pero como era justo no quería armar ningún escándalo público y la deja en secreto. Pero un ángel se le aparece y le explica que no le ha engañado y que lo que en ella es engendrado es obra del Espíritu Santo.

Aquí él la recibe como su mujer y se casa con ella, viviendo juntos bajo el mismo techo pero sin tener relaciones todavía v. 25: “pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito”. Esto implica que sí la conoció después y que sí tuvieron relaciones después que ella diera a luz a Jesús.

Es interesante que mencione a Jesús como su hijo “primogénito”, lo que quiere decir que si fue su primogénito es que tuvo más hijos después de Jesús. Este tema lo veremos con más detalle en otra reunión.

Nacimiento de Jesús: Lucas 2:1-7.

María y José ya vivían juntos como un matrimonio normal y corriente. Por causa de tener que apuntarse al censo, tuvieron que ir de Nazaret a Belén porque José era de Belén. Cuando estaban allí, le llegó la hora de dar a luz y de tanta gente que había por causa del censo, no encontraron una posada u otro lugar mejor para refugiarse y tuvo que dar a luz en el lugar donde guardaban a los animales.

En ningún momento vemos a María quejándose a José o a las circunstancias que le tocó vivir. Lo difícil y doloroso que es dar a luz y ella lo hizo en unas circunstancias más difíciles y penosas que podamos imaginar. Tuvo que poner a su bebé en un pesebre, donde comían los animales.

Pero, ¿por qué ocurrió todo esto? Para que se cumpliera la profecía de Miqueas 5:2, que de Belén, un pueblecito insignificante, saldría el Señor.

Visita de los pastores: Lucas 2:8-20.

No vamos a ver todo el pasaje entero, sino que nos centraremos en el v.19. Había unos pastores guardando sus rebaños y se le aparecieron unos ángeles dándoles las buenas noticias de que el Salvador había nacido. Rápidamente fueron a verle v.16 y María al escuchar lo que los pastores le contaron de los ángeles dice que “guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”. También se puede traducir como que María atesoraba. Quizás me gusta más este verbo, atesoraba, que guardaba. ¿Qué era lo que atesoraba? Todo lo que vio, oyó, y experimentó lo atesoraba, con mucho interés, atesorar es guardar algo como un tesoro muy valioso.

¿Hacemos nosotras lo mismo con la Palabra de Dios? ¿Con todo lo que hemos visto, oído y experimentado en nuestras vidas viendo la mano de Dios? Debemos parar y reflexionar y meditar y atesorar todo lo que viene del Señor y gozarnos en ello.

Presentación de Jesús en el templo: Lucas 2:33-35.

A la semana de nacer Jesús, lo llevan a Jerusalén, al templo para circuncidarle y presentarlo delante del Señor. Allí encuentran a un hombre Simeón, justo y piadoso v. 25. Este al ver al niño por revelación divina reconoció que era el Ungido del Señor, lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios profetizando lo que aquel niño haría y sería para Israel y para los gentiles.

Es en este contexto que José y María estaban maravillados. Simeón se dirigió a María y le dijo v. 34-35. Nos fijaremos solo en lo referente a María. Simeón le dice que una espada traspasará su alma. ¿Qué quiere decir esto? Que María iba a sufrir mucho por todo lo que le iba a ocurrir a Jesús. Y en verdad que así se cumplió y así fue. María sufrió mucho la incomprensión de la gente al no creer ni confiar en Jesús, pero el climas de su sufrimiento fue en la mismo cruz, cuando lo crucificaron.

Huida a Egipto: Mateo 2:12-15.

Al poco tiempo después un ángel avisó a José para que huyeran a Egipto porque Herodes quería matar al niño. Así que vemos como María que estaría deseando de volver a su pueblo Nazaret y con sus familiares y amigos, tuvo que resignarse y aceptar la huida a Egipto para salvar a su hijo.

Aquí ya vemos como aun siendo Jesús un bebé tuvo que sufrir María por él sabiendo que era inocente y que no había hecho nada. Tuvieron que emigrar, ir a otro país con otro idioma, costumbres, y empezar desde cero. No tuvo que ser fácil para ella, pero por amor a su hijo así lo hicieron. ¿Cuántos sacrificios hacemos por nuestros hijos? ¿Y por el Señor? ¿Y por el pueblo de Dios? Hoy día no está muy moda hablar de tener un espíritu de sacrificio, pero en la Biblia sí que se nos enseña claramente, y aquí tenemos un ejemplo vivo en María.

El niño Jesús en el templo: Lucas 2:41-52.

Después de que muriera Herodes, volvieron a su ciudad de Nazaret. Pasaron los años de manera tranquila y sosegada. María se deleitaba viendo a su hijo crecer en sabiduría y como la gracia de Dios se manifestaba sobre él.

Todos los años sus padres iban a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Por once años habían hecho esto sin ningún incidente desagradable. Cuando Jesús tenía 12 años fueron como de costumbre a Jerusalén. De vuelta a casa por la tarde, sus padres se dispusieron a pasar la noche en un pueblecito. Buscaron a Jesús entre los familiares y conocidos y no lo hallaron. Estarían muy sorprendidos y preocupados. Sus padres estuvieron durante tres días buscándole y no lo encontraron. Tuvo que ser una angustia terrible para sus padres.

Al final sus padres lo encontraron en el templo hablando y oyendo a los doctores de la Ley. María al verle le dijo v.48 “Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí tu padre y yo te hemos buscado con angustia”. La respuesta de Jesús mostraba ser otra estocada de la espada para María “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Hay una mezcla de represión y cariño. Esta respuesta muestra la conciencia que él tenía de su propia naturaleza y misión en la tierra.

Ni María ni José entendieron nada. Pero volvió a Nazaret con ellos y se sujetó a ellos. Jesús se sometió a la dirección y educación de María. María como en otras ocasiones guardaba todas estas cosas en su corazón.

María en las bodas de Caná: Juan 2:1-12.

Quizás José ya había muerto. Jesús tenía 30 años y comienza su ministerio público. Están en una boda con los discípulos de Jesús. A los anfitriones les falta vino y María se lo dice a Jesús para ver si puede hacer algo al respecto.

Imagina la sorpresa de María cuando le contestó: “¿qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. Más literalmente la traducción sería: ¿Qué nos importa a ti y a mí? Jesús quería mostrar a su madre que él haría los milagros cuando su Padre le mostrara no cuando ella le dijera.

Vemos que María acepta la reprensión con humildad, ya no es su hijo pequeño que se tiene que sujetar a ella, sino ella a él. Sin embargo confiada en que Jesús hará algo para solucionar el problema, les dice a los criados que hagan lo que él les diga.

De aquí la Iglesia Católica saca la idea de que María es mediadora y que si oramos a ella, ella rogará a su hijo y él contestará la oración porque no le puede negar nada a su madre. Si eso fuera así, creo que todos en la Biblia que pidieron algo a Jesús y Jesús se lo concedió, deberían ser mediadores. Es un argumento que cae por su propio peso.

Conclusión.

Seguimos viendo a una María que todavía no entiendo todo lo que está sucediendo con su hijo, pero lo guarda todo en su corazón para meditar en ello. Nosotras podemos identificarnos con ella porque pasamos por muchas experiencias que no entendemos, pero debemos meditar en ellas y guardarlas, porque siempre hay un propósito bueno y perfecto de parte de Dios para nosotras.

Vemos a una María como madre, educando y enseñando a su hijo en los caminos de Dios. Vemos a una María sujeta a su marido José y sujeta a los mensajes de Dios por parte de los ángeles. Obediente a toda palabra de Dios aunque le cueste mucho sacrificio. Vemos a una María que va descubriendo y deslumbrando quién es su hijo en realidad.

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