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Yo soy la resurrección y la vida

12 muerte y resurreccion 3 638Leer Juan 11:25

Hagamos la pregunta siguiente: ¿Qué fue lo más importante que hizo Cristo cuando estabas en la tierra? Me atrevo a decir que muchos creyentes, quizá la mayoría, respondería que fue su muerte en la cruz, porque no se habría pagado en precio de nuestro pecado si Cristo no hubiere muerto en nuestro lugar. Aunque esta es una de las verdades básicas de la doctrina de la salvación, tal respuesta se debería considerar incompleta puesto que la muerte de Cristo va unida a su Resurrección, y ambos hechos son igualmente importantes.

El texto citado al principio forma parte del relato acerca de la muerte y la resurrección de Lázaro y, muy concretamente, es una afirmación que hace Jesús durante una conversación con Marta, una de las hermanas del fallecido. En el versículo 21, esta sugiere que Jesús pudiera haber evitado que muriera Lázaro si hubiera estado con ellos cuando cayó enfermo. Pero, ¿y si esta conversación hubiere tomado un rumbo distinto de lo que se lee en los versículos siguientes?

Imaginémoslo:

MARTA: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

JESÚS: Tu hermano ha muerto de una enfermedad, pero yo moriré en una cruz por el pecado del mundo. Yo soy la crucifixión y la muerte. El que cree en mí tendrá el perdón de sus pecados hasta que muera.

Demos gracias a Dios por el hecho de que Jesús no respondió así al comentario que había hecho Marta sobre la muerte de su hermano. Parecía una oportunidad apropiada para que Cristo le enseñara algo a cerca de sus sufrimientos y su muerte, las cuales iban a tener lugar poco después de este encuentro. Sin embargo, Él quería ir más allá del suceso venidero del Calvario y enseñarle a Marta algo de la esperanza que está reservada para todos aquellos que creen en Él. Concretamente la de vencer la muerte y vivir para siempre en la presencia de Dios. Fue por eso, que a partir del versículo 23 del pasaje que pone el contexto de esta enseñanza, cuando Jesús apartó a Marta de la tristeza producida por la pérdida de su hermano y le mostro el gozo de la resurrección de la que serían partícipes, no sólo Lázaro, sino también ella misma por su fe en el Señor.

Estamos viviendo unos tiempos difíciles por culpa de la recesión económica. La población está esperando que resucite la economía mundial para que se abra una nueva época de prosperidad material. Lo triste de todo esto es que la mayoría de nuestros conciudadanos están pasando por alto la verdadera esperanza que tenemos los creyentes en el Cristo resucitado, y que debido a su incredulidad, tendrán que pasar por la resurrección que les llevará a la separación eterna de la presencia de Dios. Si una persona quiere participar de la resurrección que lleva a la vida, que no acabará nunca, tiene que saber que el único camino es por la fe en Cristo. De esta manera, se disfruta de la seguridad, no sólo del perdón de los pecados, sino también de un hogar celestial en el que la vida eterna llegará a su plenitud. Dicho de otra forma cada creyente puede afirmar: “Cristo, mi Señor, es la Resurrección y la Vida, por tanto, resucitaré para estar con Él en su Gloria para siempre”.

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