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Aprendiendo a vivir en contentamiento

111Vivimos en una sociedad llena de descontento, hay descontento en el trabajo, en el sueldo, en las relaciones matrimoniales, en la iglesia, en la salud, en el físico (si tuviera menos arrugas), y en casi cada área de nuestras vidas. Esta falta de contentamiento es causa de nuestro pecado. Con el descontento viene la queja y con la queja, el enfado, y con el enfado la amargura si no ponemos un freno en toda esta cadena. El contentamiento, ya lo decía “Jeremiah Burroughs” hace casi 400 años, es “una joya rara”, sin embargo es una de las virtudes cristianas más importantes.

Qué es el contentamiento

El contentamiento cristiano no es algo natural en el ser humano, pero veremos más adelante que Dios nos manda vivir en contentamiento. Cuantas veces oímos e incluso yo misma las he dicho, expresiones como “¡qué le vamos a hacer!”, “no hay otro remedio”, pero esto no es contentamiento, es resignación o fatalismo. El contentamiento cristiano tiene que ver más con la aceptación, es reconocer que Dios ve y está en control de todo lo que pasa en mi vida y en toda la creación, y por lo tanto, implica que acepto con paz y serenidad cualquier circunstancia que venga a vida, sea buena o mala, porque no hay nada que ocurra sin su consentimiento.

La palabra original “autarkeia” significa no depender de…, estar por encima de las circunstancias, no estar ligado a los acontecimientos o problemas. Podemos estar llorando por la muerte de un ser querido y a la vez tener contentamiento, paz, gozo, porque sabemos que todo está dentro del plan divino y perfecto de Dios. Como dijo el médico Paul Tornier:”Lo que nos hace felices o desdichados, no son las circunstancias, sino nuestra actitud ante ellas”.

Qué dice la Biblia sobre el contentamiento

Quizás estés pasando por circunstancias muy difíciles en tu vida, pero, déjame que te recuerde al apóstol Pablo, recibió azotes sin número, estuvo prisionero varias veces, fue apedreado, padeció tres naufragios, estuvo en peligro muchas veces, en ríos, a manos de ladrones, peligros de dentro y de fuera de las iglesias, peligros en el desierto, en el mar, enfrentándose a falsos maestros, trabajando duramente, sufrió muchos desvelos, pasó hambre y sed, frío, desnudez, tenía su aguijón en la carne que no le fue quitado.. (2 Corintios 11:23-29). En fin, no creo que podamos compararnos con él, sin embargo, pudo decir estas palabras inspiradoras y de tanto ánimo para nosotros los creyentes porque las pudo experimentar en su propia vida, eran una realidad:

- “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:11-13).

- “Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto” (1 Timoteo 6:6-8).

- “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: no te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5).

El contentamiento cristiano tiene su raíz en Cristo “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, la preposición es en, no es con o junto a, sino en Cristo. Por lo tanto, empieza con una relación, es una unión con Cristo permanente. No es algo esporádico, emocional o pasajero, es estar en Cristo. Ahí empieza el verdadero contentamiento. “Todo lo puedo” implica, que Cristo nos da una fortaleza que no es humana, sino espiritual, y esa fortaleza, es el poder de estar por encima de las circunstancias cualesquiera que sean y por duras o difíciles que sean, somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó (Romanos 8:37).

Cómo podemos vivir en contentamiento

Ya hemos afirmado que la fuente del contentamiento está en Cristo y todo verdadero creyente tiene a Cristo, por lo tanto, todo creyente debe vivir en contentamiento. ¿Y cómo podemos ponerlo en práctica? Para empezar tienes lo principal, a Cristo y su poder en ti, pero podemos sacar algunas enseñanzas prácticas del ejemplo de Pablo:

- El contentamiento debe de aprenderse, el apóstol dijo “he aprendido a contentarme” “por todo estoy enseñado”, y no se aprende de la noche a la mañana, va creciendo conforme más confiemos en que Dios tiene control de toda mi vida y de todos los acontecimientos que me ocurran.

- Dios no nos ha prometido riquezas y bienestar en este mundo. Pablo dijo que sabía vivir en escasez y en abundancia, daba igual la situación en la que se encontraba, su gozo, su contentamiento no estaba basado en la cantidad de bienes o comodidades que pudiera disfrutar en este mundo. Tanto si tienes mucho como poco, dale gracias a Dios por ello, porque tu contentamiento está en Él y en la salvación que te ha regalado, y no en los bienes materiales.

- Cuidado con la avaricia, ya sabemos que es un pecado peligroso “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” (1 Timoteo 6.9-10). Teniendo lo suficiente para cubrir todas tus necesidades, conténtate con ello.

- El contentamiento no solo es una virtud, es un mandato, debemos estar contentos con lo que tenemos y en las circunstancias en las que vivimos. Echa fuera de tu vida el espíritu quejambroso, que es lo contrario del contentamiento.

- El apóstol Pablo tenía una confianza plena en la soberana providencia de Dios. Pablo estaba en prisión cuando escribió que había aprendido a contentarse cualquiera que fuese su situación, estaba en necesidad, en escasez, sin libertad, sin comodidades, pero sabía que Dios estaba controlando cada situación en su vida, y no tenía temor de nada, ya sea que viviera o que muriera, era del Señor. Todo lo que hace o permite Dios en nuestras vidas es para su propia gloria y para nuestro bien espiritual (Romanos 8:28)

- Pablo vivía por encima de las circunstancias que le tocaron vivir, sabéis ¿por qué? Porque su mira no estaba en este mundo sino en la gloria venidera, en las promesas eternas, no en las cuentas bancarias “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:18). ¿Dónde está puesta tu vista?

El contentamiento no es la ausencia de problemas, sino una actitud de aceptación, de tranquilidad y paz en medio de los problemas. Y eso solo lo puede dar Dios por medio de su Hijo Jesucristo, es Él y solo en Él que podemos tener y vivir en contentamiento.