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Libro de Malaquías

cabeceraIntroducción
Nadie sabe a ciencia cierta quién fue Malaquías. Su nombre significa “mi mensajero” o “mensajero del Señor”. Algunas obras judías deducen que Malaquías es un seudónimo de Esdras el escriba, pero no podemos afirmarlo. Todos los libros proféticos llevan el nombre del autor, entonces ¿por qué no Malaquías?

¿Cuándo? Malaquías es el último profeta del A.T. Profetizó unos 60 a 80 años después de Hageo y Zacarías, o sea en los tiempos de Esdras y Nehemías. El templo ya había sido reedificado y se ofrecían los sacrificios.

Mensaje principal: Es un mensaje de amonestación y un llamado al arrepentimiento; la necesidad de una reforma radical de la apostasía y del formalismo a la verdadera relación espiritual con Dios. La espiritualidad del pueblo había degenerado mucho después de la construcción del templo, habían sufrido un desgaste espiritual, habían perdido su fervor y primer amor por Dios. Las cosechas eran escasa, los sacerdotes negligentes con sus tareas, el pueblo se queja contra Dios, hay un ritualismo vacío y muerto. Esa era la situación en la que se encontraba el pueblo de Israel en tiempos de Malaquías, es una llamada al arrepentimiento.

Enseñanza: Malaquías utiliza un nuevo método de enseñanza el de hacer y contestar preguntas, primero hace una acusación; luego imagina que alguien presenta una objeción y enseguida él procede a refutarla probando la verdad de su posición inicial. En otras palabras: acusación, interrogación y refutación.

División: el libro puede dividirse en cuatro partes:
- 1:1-5: Una afirmación del amor de Dios en su pacto con Israel.
- 1:6-2:9: La negligencia de los sacerdotes en sus responsabilidades en el pacto.
- 2:10-3:18: La negligencia del pueblo en sus responsabilidades en el pacto.
- 4:1-6: Una advertencia de juicio y una súplica de guardar el pacto.

Primera parte: Una afirmación del amor de Dios en su pacto con Israel (1:1-5)
La infidelidad y frialdad del pueblo de Israel hacia Dios es terrible porque no reconocían el amor de Dios por ellos. Imaginad que os estáis esforzando por criar, cuidar y amar a vuestros hijos, hacéis sacrificios por ellos, le dais todo lo mejor y su reacción hacia vosotros es ¿Cómo nos has amado? Sería terrible para unos padres escuchar esas palabras de sus hijos. Pues eso es exactamente lo que el pueblo de Israel le dijo a Dios. Dios les muestra su amor inmerecido. Él los escogió antes de que hubieran hecho nada, por pura gracia, lo expresa así “Amé a Jacob y a Esaú aborrecí” (v. 2-3). Los judíos eran un pueblo privilegiado, Dios les muestra que ellos vivían bastante cómodamente, mientras que Edom era una tierra desolada.

A los creyentes nos puede pasar lo mismo, miramos al incrédulo y parece que le van mejor las cosas, y nos quejamos contra Dios, pero mira tu situación, has sido perdonado, salvado hecho hijo de Dios, vas a ir al cielo. Sin embargo el no creyente irá al infierno para toda la eternidad. ¿No ves cómo te ha amado Dios? Por eso esa situación de indiferencia y negligencia es detestable ante Dios, si estás en esa situación, tiene que acabar. ¿No lo ves?

Si no eres creyente, Dios es paciente contigo y no quiere que perezcas, quiere que todos vengan al arrepentimiento (2 Pedo 3:9).

Segunda parte: La negligencia de los sacerdotes (1:6-2:9)
Esta segunda parte va dirigida especialmente a los sacerdotes, a los líderes espirituales del pueblo. Ellos eran en parte responsables por la situación espiritual tan triste del pueblo.

¿Quiénes eran estos sacerdotes? Eran un grupo de personas que Dios había elegido de lo tribu de Leví para ser líderes espirituales del pueblo. Mediaban entre la gente y Dios, exponían y enseñaban las leyes de Dios y ofrecían los sacrificios en el templo. Los sacerdotes eran irreverentes y no se tomaban la adoración a Dios en serio, no era de extrañar que la gente tampoco lo hiciera.

¿En qué fueron irreverentes?
1) Era una adoración poco costosa (1:7-8). Lo que tenía lugar en la mesa del Señor era una total contradicción de adoración. Estaban ofreciendo a Dios lo que ellos no querían, los animales ciegos, cojos. Un sacrificio es la renuncia a algo que apreciamos de veras para así expresar nuestra devoción a Dios. Por ponerlo de otra manera, lo que estaban ofreciendo es como si damos una bolsa de basura a alguien como regalo de cumpleaños. Esa es la actitud de dar a Dios lo que nos sobra. Primero mi carrera, luego mi familia, luego el tiempo de ocio y lo que me sobra para Dios. Los sacerdotes deberían estar rechazando esos sacrificios a Dios porque estaban totalmente prohibidos en la Ley de Dios (Levítico 22:18-25; Deuteronomio 15:21).

2) Era una adoración descuidada (1:8-9). Imagina que un gobernador o príncipe viene a la hora de comer con sus ropas reales y costosas, se sienta a la mesa y el mayordomo le sirve la comida en una bandeja de plata, la descubre y resulta que hay una pierna de cordero podrida y mal oliente. ¿Cómo crees que reaccionará el gobernador o príncipe? Dios les dice que debería darles temor llevar algo así a su príncipe, ¿por qué me lo traéis a mí entonces? Hoy día es lo mismo con muchos cristianos, no se nos ocurriría llegar tarde al trabajo o al cine, pero a los cultos sí. Somos descuidados en nuestra relación con el Señor. ¡El v. 9 es muy irónico! Su irreverencia y adoración descuidada era tal que no se daban cuenta, con tal de que sigamos haciendo el ritual los domingos, bien está.

3) Era una adoración desdeñosa (1:12-13). Era una adoración indiferente y aburrida, tediosa, no había gozo en ella, era fastidiosa. Se trata del cristiano que aunque no se atreva a decirlo en voz alta piensa “Qué aburrido y molesto tener que ir los domingos a la iglesia”. Esa actitud es desagradable a Dios. Preparemos nuestro corazón para que nuestra actitud sea todo lo contrario como nos dice Isaías 58:13-14.

4) Era una adoración hipócrita (1:14). Prometían dar a Dios cuando estaban en problemas y luego daban lo peor, para guardar las apariencias. Eso es mofarse de Dios.

Esta era la adoración de los sacerdotes y el pueblo. No es de extrañar que Dios pensara cerrar el templo v. 10.

¿Cuál era la causa de esa irreverencia? (v.11-14). Que los sacerdotes habían olvidado la grandeza de Dios. Que Dios era su Señor, el Todopoderoso. Habían apartado sus ojos de la gloria de Dios. Cuando nos acerquemos a Dios en adoración, dale lo mejor, no lo bueno, sino lo mejor de ti, de tu vida de tu corazón. Eso es salud espiritual.

Una última advertencia a los líderes (2.1-9)
Los sacerdotes estaban influenciando al pueblo para mal y Dios está muy enojado con ellos. Los amenaza con juicio si no hay un verdadero arrepentimiento y cambio de corazón. ¿Cómo iba Dios a juzgar a los sacerdotes que no escuchaban?

- Los iba a desenmascarar (v.2)
- Iba a quitarlos de sus puestos (v.3), seréis arrojados.

¿Cómo aplicamos esto hoy día? Para el falso líder, habrá un juicio terrible (Marcos 9:42). Dios les da otra oportunidad para volverse a Él de corazón “Si…” es condicional. Si no hay arrepentimiento Dios actuará y juzgará, pero todavía hay tiempo de gracia (Apocalipsis 2:5).

Dios les explica a los sacerdotes cómo se ha desvanecido su influencia positiva mediante una comparación con los profetas antiguos, su actitud, su comportamiento etc. Eran reverentes, con temor a Dios y a su palabra, cuidaban su comportamiento, enseñaban fielmente la ley de Dios, siempre dispuestos a actuar con justicia y equidad sin querer agradar a la gente. Uno de los objetivos de los líderes espirituales es la tarea de conducir a la gente hacia Dios, apartándolos del pecado.

Orad por vuestros pastores y líderes espirituales de la iglesia.

negligenciaTercera parte: La negligencia del pueblo en sus responsabilidades en el pacto
v. 10: El principio general que Malaquías establece, es que la gente pierde el contacto con Dios cuando se comportan deslealmente con otros del pueblo de Dios. Violar cruelmente la unidad de la iglesia apagará la bendición de Dios. Pecar tanto en actitud como en actos contra nuestros hermanos en Cristo, son pecados no confesados ni tratados e impiden la bendición de Dios. Si no perdonamos a los demás y pedimos perdón, nuestras oraciones serán prácticamente inútiles.

v. 11-12: ¿Qué pecado estaba cometiendo el pueblo? Se casaban con gente que no era del pueblo de Dios, hacían matrimonios mixtos. ¿Cómo afecta esto? Es portarse deslealmente, es abominación y profanación del santuario de Dios. Dios debe ser el centro de tu corazón, si pones en él a una persona inconversa, ¿cómo puede ser esto? Es desobedecer a Dios abiertamente. El castigo por este pecado es cortar a esa persona del pueblo de Dios, de tener acceso a Dios mismo.

v. 13-16: Leer pág. 75. Dios tiene contra el pueblo es pecado de infidelidad a su esposa/o. Dios no va a escuchar tus oraciones si hay adulterio en tu corazón y en tu espíritu (1 Pedro 3:7). Dios se toma los pecados de nuestros pensamientos muy en serio. Una causa frecuente de esterilidad espiritual son los pensamientos que violan el matrimonio. Dios es testigo de ese pacto entre hombre y mujer y tomará medidas si una de las dos partes comienza a pasar por alto su promesa. El divorcio aflige a Dios, lo aborrece, y todo divorcio comienza en la mente y en el corazón, por eso dice “Guardaos pues en vuestro espíritu”. Cuida tu matrimonio, y no seas desleal a la mujer de tu juventud.

El día del juicio se acerca 2:17-3:5
Nos hallamos ante un punto crucial en la historia del pueblo de Israel. Dios está harto, cansado, se le ha agotado la paciencia como si dijéramos. Estaban confiando en su propia justicia, ¿cómo se atreve Dios a apartarnos su bendición? Es a esos impíos a los que tendría que juzgar y no a nosotros. Dios se da cuenta que no han aprendido nada, siguen en su pecado y terquedad. Tiene que tomar medidas drásticas, y esas medidas serán la finalización del AT. Y la puesta en marcha del NT.

La respuesta que les da Dios no es la que esperaban ellos. Vendrá el Señor pero no a juzgar a otros sino a su pueblo. Vendrá a purificar y restablecer la verdadera adoración y a juzgar a su pueblo. Dios purificará a su pueblo como individuos y como Iglesia. Dios refinando y purificando como un antiguo fundidor de metales preciosos. ¿Qué busca Dios en este proceso de purificación? Busca mucho más que mera apariencia de pureza. Busca una adoración y alabanza sinceras.

El arrepentimiento y la fe (3:6-12)
Dios no se ha movido de su sitio, Él no cambia. Dios llama al pueblo al arrepentimiento y a volver a él porque son ellos los que se han apartado, no Dios. Dios es un Dios amoroso y dispuesto a perdonar a todo el que vaya a Él, volveos a mí y yo me volveré a vosotros. Son palabras de esperanza, de buenas noticias, todavía hay perdón en Dios.

De nuevo el pueblo pregunta a Dios ¿Cómo hemos de volver? Dios le da la respuesta, les acusa de que le han robado en sus diezmos y ofrendas. ¿Podemos de veras robarle a Dios? Todo es creación suya, ¿cómo podemos robarle? Si no ofrendamos ni diezmamos no puede utilizarse para su adoración, ni para sustentar la obra de Dios en este mundo. Así que estás robándole a su obra el apoyo que le deberías estar dando. Dar dinero a la iglesia, a la obra misionera, a los pobres, etc. es como si se lo diéramos a Él. Lo que le damos de nuestro dinero es un buen indicador de la verdadera devoción de nuestro corazón a Dios. A Dios lo que le interesa es nuestro corazón, y no utilizar nuestro dinero para él es un síntoma de un corazón frío y de que le estamos robando.

¿Cómo le podemos robar a Dios?
- Diezmos y ofrendas.
- En el tiempo.
- En interés y concentración.

Dios maldice a los ladrones de hoy también. Analiza tu corazón y tu bolsillo.

También hay una recompensa (10-12). Dios busca un arrepentimiento práctico. Nos anima a volver a Él, nos promete bendiciones si le obedecemos de corazón:
- Abundancia (v. 10), protección (v.11); reputación (v. 12) y certeza “probadme ahora en esto”.

Es una llamada a la obediencia, a la fe en Dios.

Dos tipos de palabras 3.13-18
En estos versículos Malaquías analiza las cosas que dice la gente. Aquí llegamos al último mensaje pregunta – respuesta del libro. Habla del uso de la lengua para mal y para bien.

Palabras violentas (v. 13-15): Con estas palabras acusan a Dios de injusto, ¿de qué nos aprovecha que andemos afligidos delante de Dios? Servirle es una pérdida de tiempo.

Palabras que honran a Dios (3:16-18): No solo escuchaban la palabra de Dios juntos, sino que hablaban de ella juntos. ¿De qué hablas en la iglesia? Está bien que hablemos de cosas cotidianas, la salud, el trabajo etc. pero si casi no se mencionan las cosas de Dios, algo anda mal. Dios expresa su gozo y reconocimiento por la conversación de aquellos que temían a Dios. Qué gozo y ánimo para Malaquías, sus nombres están escritos en el libro de la vida. Son su especial tesoro, son joyas en la corona de Dios, serán suyos de Dios. Hay un remanente fiel a Dios. En el día del juicio serán separados, el justo del impío. Cuidado con nuestras conversaciones y con el uso de nuestra lengua (Mateo 12: 36-37).

Instagram predicacionesCuarta parte: Una advertencia de juicio y una súplica de guardar el pacto 4:1-6
La última parta de la profecía habla de “el día del Señor”. Esta expresión se refiere principalmente, al regreso de Jesucristo. Aquí la clave del pasaje es el “Sol de justicia”, que es el Señor Jesús. Viene trayendo justicia. El sol puede tener dos efectos totalmente contrarios (poner el ejemplo), lo mismo será cuando venga Jesucristo. A los soberbios los quemará, y a los becerros traerá salvación y gozo.

Hay dos tipos de personas en este mundo, los salvos y los perdidos, pero también hay dos tipos de personas en la iglesia, los salvos y los perdidos. En el pueblo de Israel estaban los que sacrificaban lo defectuoso a Dios, eran religiosos pero no eran salvos, solo el remanente será salvo. Cuando venga Jesús separará a unos y otros, unos para salvación eterna y otros para condenación. Jesús pronunciará palabras alarmantes en aquel día (Mateo 7:21-23). ¿Está tu nombre escrito en el libro del Cordero?

La preparación para el último día (4-6). Nuestra mirada tiene que estar puesta en Moisés y Juan el Bautista. Moisés trajo la Ley, y la ley nos muestra nuestro pecado, es un ayo que nos lleva a Cristo.

En segundo lugar, el Señor habla de Elías, y Elías se refería al ministerio de Juan el Bautista (Mateo 11:14). Juan el Bautista en un sentido preparaba a la gente para el día del Señor, en que el Él cree no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado. Al recibir o rechazar a Jesús, la gente está pronunciando su propio veredicto para el día del Señor, para el juicio.

Es asombroso que a lo largo del AT. La tierra prometida había sido el centro de la perspectiva judía. La tierra era santa, era donde Dios moraba. Y ahora Dios les dice, Si no escucháis el ministerio de Juan el Bautista, no quiero saber nada de vosotros. Por desgracia la mayoría rechazaron al Mesías y sucedió lo que Malaquías había predicho, los judíos fueron echados de la tierra al inicio del NT. La salvación ha venido a los gentiles.

Conclusión
El decaimiento en tiempo de Malaquías del pueblo de Israel se debía a dos factores. Unos eran verdaderos creyentes pero se habían enfriado, y otros aunque formaban parte del pueblo no eran verdaderos creyentes, su religiosidad era falsa e hipócrita. Dios está enfadado con ellos y les llama al arrepentimiento, a volverse a Él. El verdadero arrepentimiento tiene que verse en cambios concretos y en una fe y temor al Señor.

Anima a su pueblo a que renueven su obediencia y relación con el Señor. Y yo os animo a hacer lo mismo en esta tarde. Que no perdamos el contacto con el Dios vivo.

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