VENIDAIntroducción

Cuando miramos al mundo en estas fechas, podemos ver cuánto se ha distorsionado el sentido de la navidad. Parece que nos estamos quedando solo con el papel de regalo y con el lazo, pero no nos interesa el regalo mismo. No se nos ocurriría cuando nos dan un regalo alabar el envoltorio, la cinta de colores, el tamaño de la caja, etc. y dejar de lado el regalo mismo. Creo que es eso lo que hemos hecho con el regalo que Dios nos ha dado. Nos hemos quedado con lo superficial, anulando lo esencial; con el brillo de los colores y las luces, y hemos despreciado al que es la Luz del mundo. Nos hemos quedado con la fiesta, la comida, la bebida, la diversión, y no hemos hecho caso del protagonista de esa fiesta, que es el Señor Jesucristo.

Por lo tanto, me gustaría que viéramos a la luz de la Escritura algunos versículos y pasajes que hablan de la primera venida de Jesús comparándola con su segunda venida. Son inseparables, porque si nos quedamos solo con la primera, nos quedamos cortos. Las dos van de la mano, aunque las dos son distintas a la vez.

Cuánto se enfatiza la primera venida de Jesús y casi nunca se habla o se enseña de su segunda venida.

100Las dos venidas

Si tuviéramos que ilustrar las dos venidas de Jesús la dibujaríamos así:

Podemos mirar hacia atrás en el tiempo y ver la primera venida de Jesús y podemos mirar hacia adelante, el futuro, y esperar la segunda venida de Jesús.

Sin embargo si hubiéramos vivido en tiempos del Antiguo Testamento, las dos venidas de Jesús las veríamos así:

Las dos venidas serías futuras. Para el pueblo de Israel era más difícil distinguir una venida de otra. Muchos creían que solo habría una venida, por eso pensaban que el Mesías sería un rey que vendría con caballo y espada para hacer justica a este mundo.

Era difícil distinguir entre las dos venidas. Hay muchos versículos en los que se habla tanto de la primera como de la segunda venida, juntas, porque por un lado esperaban al Mesías, al Varón de dolores, sufriente, que moriría; por otro lado, se describe al Mesías como un Rey glorioso que gobernaría el mundo. Lo tenían más difícil que nosotros.

200Algunos incluso llegaron a pensar que habría dos Mesías, pero no hay dos Mesías, lo que sí hay son dos venidas separas y diferenciadas de un solo Mesías.

Analizar estos versículos

Quiero que hagamos un poquito de deberes y que me digáis si los siguientes versículos hablan de la primera o de la segunda venida de Jesús:

1. Miqueas 5:2
Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.

2. Isaías 9:6-7

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre.

3. Isaías 61:1-2 (compare Lucas 4:18-19)

El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro.

4. Zacarías 9:9-10 (compare Mateo 21:1-7)

Alégrate mucho hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna. Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra.

5. Isaías 40:3-5 (compare Mateo 3:3; Marcos 1:3)

Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado.

6. Malaquías 3:1-2; 4:5 (compare Marcos 1:2 y Mateo 17:3, 10-13)

He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos. ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste?...He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

¿Habéis tenido alguna dificultad en distinguirlas? Los que vivieron en el Antiguo Testamento tuvieron la misma dificultad que tú ahora. Pero nosotros tenemos mucha más luz con el Nuevo Testamento, porque nos distingue muy bien la primera de la segunda venida de Jesús.

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Conclusión y aplicación

Por lo tanto, ante esta segunda venida de Jesús, que vendrá a juzgarnos, vendrá como Rey y Señor, ¿Cómo debe afectar esto a nuestras vidas? ¿Qué debemos hacer?

Bien, la Palabra de Dios nos lo dice muy claramente (Mateo 24:35-36; 42-44), debemos estar preparados para cuando Él venga.

Ahora la pregunta es ¿cómo nos preparamos? Jesús mismo nos lo dijo: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio” (Marcos 1:14-15). Arrepentimiento implica cambio de mente y dirección, tenemos que darnos cuenta que en la dirección que vamos no conseguiremos nada. Nuestros pecados son una barrera delante de Dios y Cristo como ya hemos visto, vino a morir por nuestros pecados, tenemos que reconocer que necesitamos ser perdonados, y solo Cristo lo puede hacer. La segunda parte es creed en el evangelio, en las buenas noticias de salvación. Debemos creer, aceptar por medio de la fe el perdón y la salvación que Cristo nos ofrece. Él vino a cargar con nuestros pecados en el madero, por lo tanto, no desprecies su obra, no te atrevas a rechazar su gracia y perdón, para que cuando Él regrese de nuevo en poder y gloria, te halle preparado, cubierto con la sangre de Cristo. Solo así serás aceptado en el cielo.

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